Atención que hoy traigo una renovación integral de una casa histórica en Brooklyn que te va a dejar sin aliento. Y lo mejor… ¡está en venta! Por el módico precio de 4.495.000 dólares. Asi que saca el talonario, que con el cambio de divisa nos sale por menos de 3.986.000 euros. Una auténtica ganga (¡!) de 190 m² repartidos en cuatro plantas, con cuatro dormitorios, tres baños y un pequeño patio trasero.

Cuando Lindsey Branca y Mike Grosshandler la compraron a principios de 2017, el decrépito edificio estaba en un estado ruinoso. Pero por suerte para nosotros, los buenos de Lindsey y Mike son los dueños de la firma neoyorquina Branca & Co., dedicada (oh, casualidad) a rehabilitaciones de edificios históricos. Y sin duda esta pareja reconoce una buena oportunidad cuando la ve. Si no me crees, no juzga con tus propios ojos…

El exterior

Antes

Nos daba la bienvenida una triste casa entre medianeras de color marrón topo (deprimido), camuflado entre los edificios de los alrededores, y que necesitaba evidentes reparaciones.

Después

La renovación de la fachada exterior y el patio delantero ahora es toda una declaración de intenciones. Puertas y ventanas nuevas. Fachada y molduras pintadas en blanco. Cubierta y balaustrada en negro. Efecto WOW asegurado…

La entrada

Antes

A pesar de ser una reforma en profundidad, se han conservado casi todos los detalles históricos. Y algunos merecían realmente la pena, aunque la entrada original era de película de terror.

Después

Unas cuantas reparaciones, pintura, cambio de puertas y un suelo de roble blanco… y entrar es otra cosa. Fíjate en la barandilla de la escalera, de caoba. Menuda puesta en valor a base de lijado, barniz y pintura.

El salón

Antes

Al salón se encuentra a la izquierda del vestíbulo, y había sido tristemente maltratado… parches de pinturas de distintos tonos en las paredes, y una preciosa chimenea histórica bloqueada con yeso. En este caso el diseño de las molduras del techo estaba totalmente obsoleto. Y la «moldurita» perimetral era de juzgado de guardia.

Después

Molduras nuevas y paredes en blanco roto para un aspecto moderno y luminoso. La magnífica chimenea de mármol ha sido restaurada y pintada en negro. La configuración de la planta baja, que no había cambiado desde su construcción en 1890, también se ha reorganizado, para adaptarse al estilo de vida actual de una familia urbana.

La cocina y el comedor

Antes

La cocina ni siquiera era una cocina. Era un siniestro cuarto verde quirófano, de uso indeterminado, con cortinas de un terciopelo magnífico que por alguna misteriosa razón no llegan hasta el suelo. ¿Eficiencia energética?… puede ser, pero así no, por favor.

Después

Al reconfigurar la planta baja, se crea una circulación fluida entre la cocina-comedor y el salón (planos al final). Para equilibrar costes combinaron la espectacular encimera de mármol blanco, con una estructura de cocina de Ikea, puertas de Semihandmade, y tiradores de roble encontrados en Etsy.

Debo decir que de la cocina-comedor me gusta todo, desde el color gris azulado de los frentes hasta las sillas mid-century del comedor. El ambiente general es muy tranquilo, y las ventanas al jardín trasero inundan el espacio de luz, además de proporcionar unas vistas inmejorables ajenas al torbellino de la ciudad. Y fíjate en un detalle… los interruptores dorados, a juego con las lámparas suspendidas y la iluminación de pared.

Pero mi detalle favorito es sin duda el frente de cocina de ladrillo, emplastecido y pintado de blanco, insinuando la traza del ladrillo con absoluta delicadeza…

El dormitorio principal

Antes

La distribución era complicada, debido al tamaño y ubicación del armario, que se «comía» media habitación (la puerta que puedes ver a la izquierda de la imagen). En este caso sí merecía la pena conservar las discretas molduras del techo, más adecuadas al tamaño y uso de la habitación. Y a su favor, unos estupendos ventanales con buena orientación que inundaban de luz el espacio.

Después

El dormitorio principal se ha convertido ahora en un remanso de serenidad, con una cama gigantesca que invita a saltar sobre ella, y que se ha podido colocar gracias a la reubicación del armario. La luz inunda el espacio a través de unas ventanas inmaculadamente blancas (recuerda que por fuera son negras), y otra maravillosa chimenea de mármol restaurada caldea el ambiente.

Y no te asustes. Compensamos de sobra la pérdida del infame armario con la construcción de un vestidor/pasillo que nos conduce a un baño por el que yo, personalmente, suspiro. Desde el mármol Calacatta blanco con veta gris, increíblemente bello, a los tiradores de piel, que apetece acariciar… ¿quién diría que esto antes era la cocina?

En resumen, una casa cuidadosamente reformada, habitación por habitación, desde la entrada hasta el tejado, y que conserva su espíritu histórico pero con un carácter renovado y moderno.

A continuación el plano de distribución, como te había prometido.

¿Qué te parece? ¿Hacemos una oferta?

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