Hoy nos vamos de compras. Vamos a tomar un vuelo directo a Suecia, para visitar dos apartamentos increíbles que he encontrado vía Stadshem, en Göteborg. Así que fuera la pereza, necesito tu ayuda para decidir con cuál nos quedamos 😉

Monocromo

En el primero el tema central es el blanco y negro, que unifica toda la casa de forma muy personal. Las carpinterías, puertas y molduras en blanco inmaculado, y las paredes en gris perla, contrastan con algunos accesorios en negro… la mesa de madera en el comedor, un cojín en la sala de estar, y también ciertos objetos de cerámica, sabiamente escogidos en brillo o mate, para animar un poco la monocromía.

Me encanta el contraste natural de la madera en el suelo, que aporta calidez y unifica todos los espacios.

Y las lámparas de diseño, tanto las suspendidas como la de mesa que reposa frente a la ventana. Incluir elementos naturales, tanto efímeros (como ramas, plantas o frutas), o permanentes (como las mesas de mármol o las sillas de la cocina de mimbre), es un enorme acierto que suaviza el minimalismo general del ambiente.

 La elección de los acabados brillantes en la cocina también es un acierto. Tanto en los frontales de los armarios como en los azulejos. Es una forma fantástica de reflejar la suave luz nórdica que entra por la ventana.

En el dormitorio, muy sencillo, destacan el cabecero en tejido natural y las lámparas vintage. Un fabuloso y sencillísimo espejo ubicado en posición asimétrica, a los pies de la cama, y un toque de color en los textiles, rematan un conjunto muy sereno, pero no aburrido. Atención a la pintura de la pared, en blanco roto para rebajar un poco la dureza del blanco inmaculado. Si tienes la suerte de tener unas bonitas molduras en tu casa, no usar el mismo tono de blanco en las paredes las pone en valor de forma muy sutil.

Color

A un paso de este fantástico hogar en blanco y negro, también en Göteborg, encontramos su contrapunto. Se trata de un pequeño apartamento de 78m², con un estilo muy personal, en el que el color acentúa de forma rotunda lo mejor de cada espacio.

La increíble tonalidad de verde (¿oliva oscuro?) empleada en el salón hace brillar las molduras y la antigua chimenea. Los dos pufs gemelos introducen el color del salón hacia el comedor. Y el frigorífico rojo pasión no puede ser más divertido, empleado en una cocina por lo demás bastante sobria.

Aunque lo que de verdad me ha ganado ha sido la valentía de pintar un recibidor pequeño y con poca luz, en tonos oscuros. Y colocando en él, enfrentados, dos elementos muy barrocos con una obra de arte contemporáneo. Me gustaría ver cómo resulta llevar el mismo tono, en acabado brillante, también al techo. El efecto dramático nada más entrar es fascinante.

Por último, el dormitorio… en este caso monocromo, sí, pero jugando a 50 sombras de Grey. Y también absolutamente acogedor. Las láminas, la cómoda y la lámpara vintage, y un elegante tapizado capitoné en el cabecero, aportan un punto recargado, suavizado por la neutralidad y uniformidad de colores. Los textiles crean ademas un contraste de texturas casi casi «táctil», que personalmente me apasiona.

De hecho creo que yo me inclinaría por este último apartamento, al menos a día de hoy, que ando un poco cansada del blanco y negro…

¿Con cuál te quedas tú? ¿Monocromo o con color?

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