Hoy nos vamos de visita al hogar de la diseñadora sueca Marie Olsson Nylander. Si te gusta el estilo nórdico y los muebles vintage vas a adorar cada rincón de esta casa, ya lo verás…

Me apasiona la danza. Especialmente la habilidad de los grandes bailarines para ejecutar las coreografías más exigentes con aparente facilidad. Creo que en cualquier ámbito de la vida la maestría es precisamente esto, hacer fácil lo difícil.

Hace poco encontré en KK-Living un artículo sobre la estilista y diseñadora sueca Marie Olsson Nylander. Al ahondar un poco en su trabajo, me vino a la mente la imagen de una bailarina de ballet clásico, en perfecto equilibrio en la postura más complicada, pero con una serena sonrisa en el rostro.

Los interiores de Marie Olsson Nylander consiguen el efecto «bailarina». Son irresistiblemente eclécticos, bohemios, elegantes y decadentes, todo al mismo tiempo, y sin esfuerzo aparente. Podría volver a ellos como fuente de inspiración durante los próximos 20 años, una y otra vez.

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También me producen cierta sensación de desasosiego. Quizá porque no se ajustan a las reglas establecidas, no lo sé. Ella asegura que no pinta, pero hace casas, como si de una forma de expresión artística se tratara. Prepara los interiores como una escena, para que hablen y transmitan sensaciones.

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A continuación viajamos a Höganäs, en Suecia, para visitar un edificio de 1884 que en origen alojó el parlamento Sueco, y que ella ha reformado como vivienda para su familia. Un proyecto muy personal en el que verás su habilidad para incluir piezas vintage que ella misma “caza”, procedentes de distintos lugares del mundo.

Muebles agrietados y desgastados por la pátina del tiempo, a veces incluso rotos. Imperfectos, sin duda, pero con una historia detrás a pesar de sus cicatrices. Porque para ella un objeto está muerto si lo ha visto en cientos de revistas de interiores, ya que busca adquirir elementos auténticos y con carácter:

Puedes sentir cuando algo es genuino y no está envejecido artificialmente. Casi nunca compro cosas nuevas, es demasiado caro e impersonal.

M. Olsson Nylander
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El hermoso espejo veneciano de los años 1800, comprado en una subasta y restaurado, estratégicamente colocado junto a la mesa de Jonathan Adler… otro contraste perfecto, usando piezas vintage, y modernas.

Sólo Marie es capaz de combinar exhuberancia y simplicidad, minimalismo escandinavo y vintage barroco, y conseguir un resultado tan único y equilibrado. me gusta especialmente como juega con algunos elementos como lámparas, cestos o vasijas, que adquieren protagonismo y aportan personalidad por su desproporcionado tamaño.

Marie se ha mudado en varias ocasiones con su familia, y cada vez ha creado un hogar único, con alma y carácter propios. Y tiene una opinión muy radical sobre llevarte los muebles contigo en una mudanza:

«Todas las casas tienen sus interiores y estilos distintivos. Es un error que muchas personas cometen cuando se mudan; cambian de caparazón, pero conservan su contenido. Esto rara vez funciona.»

Ya me gustaría, la verdad, poder dejar algunas cosas atrás cada vez que cambio de caparazón (llevo unas cuantas mudanzas a las espaldas). Posiblemente ella sí puede permitírselo, porque… ¿quién de nosotros no se quedaría con su casa, y con todo su contenido?

Fotografía: Sara Svenningrud