Poner una puerta corredera: cuál elegir y cuándo merece la pena

Poner una puerta corredera (o puerta corrediza), es una de las maneras más sencillas y baratas de ahorrar espacio, si vives en una casa pequeña ¿y quién no vive en una casa pequeña hoy en día?

Incluso si tu casa es amplia, a veces hay espacios que al poner una puerta corredera mejoran considerablemente. Recuerdo un chalet adosado en el que la puerta del baño de la buhardilla se abría hacia el rellano de la escalera, lo que suponía un riesgo tremendo para cualquiera que estuviera subiendo.

Además, si la corredera es transparente puede llevar luz a espacios oscuros como un recibidor poco iluminado. O incluso puede unir visualmente tu cocina con tu salón, aportando una sensación de mayor espacio.

Dónde y cuándo poner una puerta corredera

Si no cabe una puerta abatible

Esto es lo que sucedía en el chalet que te comentaba. Si no cuentas con espacio para que una puerta normal haga su recorrido sin tropezar con algo o agredir a alguien… necesitas poner una puerta corredera. 

Para armarios y aseos cuya puerta abre a zonas de paso pequeñas, es imprescindible.

Cuando quieres conectar espacios… pero no siempre

Por ejemplo, cuando quieres unir visualmente el salón y la cocina… pero no estás dispuesta a tolerar malos olores ni sonidos molestos. En este caso una puerta corredera es una solución menos comprometida que una planta abierta.

En este caso, para que el resultado sea perfecto, tendrás que disponer de espacio para abrir un buen hueco, y suficiente espacio en lateral para poder deslizar la puerta (o puertas).

En habitaciones complementarias que no requieren mucha privacidad

Tienes que tener en cuenta que algunas correderas, espacialmente las que no van por dentro del tabique, no aislan completamente el sonido.

Digamos que no serían la solución óptima para un aseo de cortesía que se encuentra junto a un salón.

Sin embargo, esto puede no ser tanto problema para una pequeña despensa anexa a la cocina, un vestidor, o un espacio bajo la escalera.

Poner una puerta corredera es una solución muy útil para conectar espacios vinculados funcionalmente: dos habitaciones infantiles, el salón con un despacho, la cocina con el lavadero… O incluso un baño en una buhardilla que sólo se usa de vez en cuando.

Cuando necesitas sacar centímetros de la nada

Poner una puerta corredera puede permitirte ganar esos centímetros que necesitas para, por ejemplo…

  • Poner una mesa de office en la cocina
  • Disponer de un lavabo más grande en un baño en suite
  • Conectar dos dormitorios infantiles
  • Aprovechar un hueco bajo escalera para colocar lavadora y secadora
  • En armarios empotrados de habitaciones pequeñas, o ubicados en zonas de paso
  • No romperle la nariz de nadie en un pasillo estrecho, o en un rellano de escalera mínimo

Para ocultar cosas

Una corredera en una estantería puede ser muy útil para ocultar la televisión, o un pequeño (o no tan pequeño) despacho en el salón.

Medidas mínimas para poner una puerta corredera

Las de madera más pequeñas pueden medir 62 centímetros, pero es un tamaño que casi está en desuso. Considera 72-73 centímetros el mínimo necesario si la puerta corredera es de madera o vidrio.

Eso sería el tamaño de la hoja. El hueco de paso medirá unos 3 centímetros menos.

Y tendrás que disponer, sí o sí, de un espacio lateral para que la puerta corredera “corra”. Esto es imprescindible, tanto si es una puerta encastrada dentro del tabique, como si corre por encima del tabique gracias a una guía en su parte superior.

Y ojo con las instalaciones si va empotrada en la pared.

Por supuesto puedes encargar también puertas a medida, pero el precio subirá y también hay limitaciones. Principalmente por el peso de la puerta. No verás muchas de más de 2,5 metros, aunque algunos fabricantes llegan a ofrecer hasta 7 metros (con un precio proporcional al tamaño).

¿Quiere eso decir que una puerta corredera admite como máximo 2,5 metros de hueco?

Nooop.

Como verás en el siguiente punto, puedes utilizar dos o más puertas para cubrir el hueco. Divide y vencerás.

Tipos de puertas correderas

Los dos tipos fundamentales de puertas corredizas según su instalación son:

  • Integradas dentro de la pared. Es la solución más limpia a nivel visual (cuando la puerta está abierta no se ve) y que mejor aísla acústicamente. Pero también más costosa por que hay que crear un doble tabique para alojar el mecanismo interno. 

Esto según dónde vivas puede requerir de licencia de obra mayor.

Y ojo que en ese tabique podrás apoyar muebles, pero no realizar taladros.

  • Deslizantes por fuera del tabique. Aquí la guía de la puerta es externa, por lo que la instalación es más rápida y normalmente más barata. Las guías las puedes dejar al aire (hay algunas bien bonitas pensadas para lucirse), o cubrirlas con una pieza a modo de embellecedor.

En este caso el lateral de la puerta deberá quedar despejado de muebles.

En función de cómo se abren podemos encontrarlas de una hoja, dobles, con una parte fija, o incluso plegables.

Como una imagen vale más que mil palabras aquí te dejo ésta de Klein

Poner una puerta corredera: materiales y estilo

Aunque las puedes encontrar de resina, de fibra de vidrio, de PVC o incluso de cuero, los tres materiales estrella para puertas corredizas son el metal, el vidrio y la madera. 

Y cada uno se adapta a un estilo de hogar muy concreto.

Puertas correderas metálicas

Las reinas si quieres darle un aire industrial-urbano, o minimalista moderno a tu hogar.

Las encontrarás en acero o hierro lacado, y tienen como punto fuerte su robustez y durabilidad.

Puertas correderas de madera

Las puertas de madera aportan calidez a tu hogar, y si eliges bien el diseño, puedes conseguir puntos extra para tu estilo rústico de inmediato. Como con estas de estilo granero.

Con molduras, en cambio, le darán un aire clásico moderno y muy elegante a cualquier espacio.

Pintadas de blanco pueden camuflarse cual camaleón en la pared, algo muy útil para engañar al ojo y que una habitación diminuta parezca más grande. Si necesitas decorar una habitación pequeña y quieres más trucos y mucha inspiración, echa un vistazo a este post.

Puertas correderas de vidrio

Son especialmente útiles en zonas a las que queremos aportar luz o amplitud, o conectar visualmente.

El vidrio puede ser transparente o translúcido, pero siempre templado y de seguridad para cumplir con la normativa europea.

Son las que menos me gustan para  el interior de una vivienda, se suelen usar más en oficinas y por una buena razón. El aislamiento acústico entre despachos no es el mismo que necesitas si vas a poner una corredera en tu baño o lavadero.

Sin embargo, funcionan muy bien para enlazar espacios que no requieren de aislamiento, por ejemplo un vestidor de un dormitorio. Su ligereza permite percibirlas como una divisoria ligera, y los espacios, aunque separados, se percibirán como uno sólo.

Si las eliges con sabiduría, encajarán muy bien con un estilo moderno, minimalista o escandinavo.

Conclusión

Las ventajas de poner una puerta corredera ya eran conocidas en la antigüedad, tanto en Roma como en las culturas orientales. Y por muy buenos motivos:

  • Te aportan centímetros de inmediato… ¿sabías que cerca del 8% de la superficie de tu casa se pierde para dejar espacio para el recorrido de las puertas convencionales?
  • Te permiten conectar o dividir espacios a voluntad
  • Si incluyen cristal, conducen la luz hacia lugares poco iluminados
  • Son taaaaaaaaaan bonitas… que si las escoges bien sumarán un plus de estilo a tu hogar

¿Cuándo merece la pena apostar por una? Pues todo lo anterior se resume en dos situaciones:

  • Cuando quieras ganar espacio, por necesidad o por elección
  • Cuando quieras vincular dos espacios funcional o visualmente

Nada más y nada menos.

Espero haber resuelto alguna de tus dudas… ¿qué te parece? ¿qué ideas vas a aprovechar para tu casa?

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