9 piscinas de obra pequeñas pero espectaculares ¡Te van a enamorar!

¿Conoces las ventajas de las piscinas de obra pequeñas? Descubre sus pros y sus contras, mientras te inspiras con las más bonitas de toda la red.

Las piscinas de obra pequeñas tienen cada vez más admiradores (me incluyo entre ellos). Y no sólo por un problema de espacio, que también. La cosa es que si tienes la suerte de tener un pequeño patio o jardín trasero, es posible que quieras disfrutarlo todo el año, con una zona para comer o de juegos.

Y una piscina grande se come todo el espacio disponible.

Aquí entran en escena las piscinas de obra pequeñas.

No pienses en ellas únicamente como una solución a la falta de espacio. Es que además una piscina de dimensiones pequeñas es más barata de construir y mantener, y más respetuosa con el medio ambiente. Y construirla de obra tiene muchas ventajas.

Ventajas y desventajas de las piscinas de obra pequeñas

Además de requerir menos cantidad de agua para su llenado, en el caso de las piscinas de obra pequeñas puedes personalizar su forma, tamaño, y profundidad, adaptándolas al máximo al terreno disponible. Y también sus acabados.

Las piscinas de obra pequeñas tienen mayor resistencia y durabilidad que sus hermanas prefabricadas, pero debes conocer también sus desventajas:

  • En general son más caras
  • Requieren solicitar licencia de obra
  • Tardan más en instalarse
  • Requieren más mantenimiento

Por contra, la instalación de una piscina prefabricada puede ser difícil y por tanto incrementarse su precio, porque hay que llevar el vaso de la piscina hasta el jardín. Y por la puerta de casa (obviamente) no cabe. Así que puede ser necesario introducirlo por zonas comunes de la urbanización, o alquilar maquinaria para elevarlo sobre una valla.

Dicho esto, si vas a diseñar una piscina pequeña de obra para tu casa, tienes que saber que la mayor ventaja es que tendrás una piscina de diseño que se adapta como un guante a tus necesidades.

Medidas mínimas de una piscina pequeña de obra

Antes de tomar ninguna decisión de diseño, conviene que:

  • Midas bien el espacio disponible. Y a ser posible “dibujes” en el suelo con cuerda donde se ubicará el vaso, las zonas de paso y los accesos.
  • Te asegures de que por debajo no hay nada más que tierra. Nada de garajes, ni instalaciones comunitarias.

Una vez hecho esto, debes saber que la medida mínima de una calle para nadar son 2,50 metros. Por eso, este suele ser el ancho mínimo que se recomienda para una piscina de obra pequeña. 

Podrías rebajar el ancho a 2,25 metros, o incluso más. Es posible que más que una piscina sólo tengas hueco para un “bañera exterior” (o una piscina de inmersión estilo spa). No pasa nada, aún así puedes conseguir un resultado espectacular.

En cuanto al largo, para dar unas 4 brazadas necesitarás unos 8 metros. Pero de nuevo, con 4 metros ya te podrás mover un poco, y hacer algo de ejercicio semi-estático en el agua. Y con unos 5 metros ya puedes instalar un sistema de nado contra-corriente.

Profundidad recomendable para piscinas pequeñas de obra 

El máximo recomendado suelen ser 1,50 metros, que es también una profundidad cómoda para nadar. Lo que implica aproximadamente 1,35 metros de altura del agua (salvo que la piscina sea desbordante). 

Pero si tienes niños puedes querer una zona de acceso con menos profundidad para que jueguen sentados. Con 40 centímetros será suficiente, pero por seguridad no te confíes y no les dejes nunca solos.

Como lo habitual si haces el peldañeado de obra es que tenga de 20 a 35 centímetros de altura por peldaño, puedes dejar una primera zona de juego infantil o lavapiés de 30 centímetros, y luego ganar profundidad. Así matas dos pájaros de un tiro.

Dicho todo esto, vamos con las piscinas de obra pequeñas más espectaculares…

Las 9 mejores ideas para piscinas de obra pequeñas

#1. El paraíso al fondo del jardín

la solución más habitual en un patio pequeño, sobre todo si es alargado, es ubicar la piscina al fondo. De este modo no estorba para pasar, y aunque la orientación puede no ser perfecta (lo ideal que hacia el sur no haya obstáculos que arrojen sombra)… ¿a quién le importa la orientación cuando alcanzamos los 43 grados a la sombra?

Esta piscina medirá unos 5 por 2,5 metros, lo que puede no parecer mucho sobre el papel, pero es perfecta para una calurosa tarde de agosto.

#2. Oasis tropical junto al dormitorio

La siguiente piscina demuestra que todo es posible, cuando hay imaginación, cabezonería, y dinero de por medio.

Esta piscina mini podría estar en el patio de luces de una casa del casco viejo de tu ciudad (no lo está). Si las normativas municipales lo permitieran, más de uno aplicaría esta solución, que refresca, multiplica la luz… y queda espectacular, para que nos vamos a engañar.

¿Cuánto puede tener? ¿Tres metros por uno y medio? Quizá incluso algo menos. No creo que nadie te pueda ofrecer más en tan poco espacio.

El jardín vertical es también para apuntarlo, con las jardineras inclinadas montadas sobre una estructura metálica de obra.

#3. Una poza natural en el patio trasero

Dale a tu piscina una forma circular, cúbrela de azulejos verde esmeralda… y te teletransportará a una poza en un río de montaña. O al Caribe, si no te molesta la fauna.

A ojo de buen cubero calculo que esta piscina tiene 7-8 metros de diámetro. Lo mejor, que al utilizar escalerillas metálicas de acceso, no tiene zonas de profundidad baja, por lo que es perfecta para sumergirse.

Reconozco que mi relación con las piscinas redondas es de amor-odio. Visualmente me gustan, y son perfectas para socializar, como las mesas redondas… pero en dos brazadas ya tienes que estar pendiente de no chocar con la pared. Lo cual es realmente incómodo.

Así que si la quieres para chapuzones tranquilos sin mucho braceo, adelante. Pero abstenerse los que prefieran nadar un poco.

#4. Excavada en piedra

Vale, esto es trampa.

Esta piscina cuenta con un jardín único, que ninguna tenemos.

Pero me gusta porque posiblemente en su génesis, el hecho de tener tanto desnivel en la parcela y una gran masa de piedra, no sería precisamente una ventaja.

Pero los buenos diseñadores hacen de la necesidad virtud, y aquí tenemos una piscina muy pequeña pero profunda, a los pies de la roca, y que a mi por lo menos me traslada a la Riviera italiana de Le Cinque Terre.

#5. En alto y rodeada de vegetación

Quizá esta piscina no sea tan espectacular como la anterior, pero tiene un detalle en el que merece la pena fijarse.

Está en alto.

Y eso quiere decir que ha necesitado menos excavación.

Esta puede ser una solución buena si:

  • No se puede excavar a mucha profundidad
  • El terreno está en desnivel
  • El jardín tiene suficiente tamaño para separarlo en dos ambientes

La mejor parte es que la tierra que se extrae también se puede emplear para relleno de la zona más alta, con la consiguiente economía de medios.

#6. Adaptada al terreno

He aquí otra piscina que incluyo no por la estética (que también), sino por lo bien que se adapta el diseño a la parcela.

Las piscinas pequeñas de obra están precisamente para esto.

Un jardín con mucha pendiente que se resuelve con un escalonamiento en diagonal para generar varios ambientes articulados en torno a la piscina trapezoidal. El diseño en abanico permite despejar una zona para césped en el nivel inferior, y cambia el foco hacia el cual se dirigen las miradas.

Traducción: no siempre hay que diseñar la piscina como un rectángulo paralelo al límite del jardín. A grandes males, grandes remedios.

#7. Alargada para poder nadar y con cascada

He aquí la piscina perfecta si te gusta nadar un poquito.

Unos 8 metros por 2,5 serán más que suficientes.

Como ves, la forma de las piscina que elijas, incita más a moverse o a estar quieto charlando, así que es un factor que deberías tener en cuenta al diseñar tu piscina de obra.

Si tu objetivo es poder estirarte un poco dando alguna brazada, olvídate de las piscinas con forma de riñón, y ve a lo práctico. El toque de diseño se lo puedes dar como en esta, con un peldaño longitudinal para entrar desde cualquier punto, y una cascada. Rollo spa instantáneo.

#8. Con banco para leer y mojarte los pies

Ahora la más mona de las piscinas de obra pequeñas que te traigo hoy. Una piscinita que no llega a medir 4×3, pero que lo tiene todo.

Entrada por la esquina con una escalera circular de obra, jardineras alrededor, cascada al fondo, y doble asiento en el lateral.

El asiento que está sumergido es el que permite además llegar al banquito para leer del fondo, mojándonos sólo los pies.

Una idea perfecta para tenerlo todo en muy poco espacio.

#9. Con lavapiés infinito

Lo mejor de esta última piscina de obra, dejando a un lado su ubicación tropical, es que han extendido la zona de profundidad mínima unos dos metros. La piscina ya es poco profunda de por sí, pero el lavapiés de entrada, si te fijas, es inusualmente largo.

¿Qué ganarías tú con esto? Conseguir que la piscina parezca visualmente más larga de lo que es, ahorrarte excavación, y refrescar más el ambiente con menos inversión. Más una zona amplia de juego infantil. Y unos pies muy limpios.

¿Qué te han parecido? ¿Conocías las ventajas de las piscinas de obra pequeñas?

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