Elegir una alfombra nueva para tu casa puede convertirse en un auténtico dolor de cabeza. Por un lado, hasta las más pequeñas parecen increíblemente caras. Por otro, una vez que entiendes la importancia de acertar con el tamaño adecuado (que suele ser cuanto más grande mejor), el presupuesto sube aún más.

Si añadimos la elección de forma y proporción, color, estampado, y la posibilidad de superponer varias… la cosa se complica por momentos. Para ahorrarte tiempo y simplificar el proceso, te traigo unas cuantas reglas prácticas que pueden ayudarte.

Antes de comenzar te aviso, éstas son simplemente mis reglas… para cada una de ellas puede que encuentres una excepción o un motivo razonado (o emocional) para romperla… y está perfectamente bien (mientras te atengas a las consecuencias… risa malévola de fondo ON 😈 ).

Vaya por delante que no tengo nada en contra de romper reglas en lo que a estética se refiere, todo lo contrario. La cuestión es que hay que saber hacerlo. Así que puedes empezar siguiendo el camino más trillado, y si al aplicarlas en tu casa, con tus muebles, sientes que algo no funciona, experimenta libremente otras posibilidades (y por favor, diviértete haciéndolo). Vamos al lío…

Para empezar, una nueva alfombra supone una oportunidad fantástica para introducir el color o los estampados en una habitación, así que aprovéchala. Especialmente porque puedes cambiar su ubicación si te aburres de ella, o quieres cambiar un poco el esquema general. Cuando quieras (re)decorar una habitación de tu casa y no sepas por dónde empezar, una buena opción es elegir una alfombra que te guste, y a trabajar a partir ella, usando su esquema de colores para extenderlo a los accesorios.

| Accesorios a tono con la alfombra, visto en Bjurfors |

En segundo lugar, compra para tu sala de estar la alfombra más grande que te puedas permitir. En serio. Todos los muebles de la habitación (o de cada área, si estás dividiendo ambientes), deberían estar dentro de ella. O al menos sus patas delanteras. Puedes incluso dejar las butacas fuera siempre que el sofá tenga las patas delanteras sobre la alfombra. Se trata de evitar el efecto “isla” en medio del salón, porque queremos un ambiente unificado.

A continuación tienes dos excepciones a mis propias reglas. la primera poco aplicable para la mayoría de nosotros. Usar una alfombra pequeña no para delimitar zonas, sino para separarlas, en un salón/comedor/cocina asquerosamente grande. La segunda es el ejemplo perfecto de que una alfombra original de forma irregular puede colocarse a modo de isla, puesto que tiene suficiente peso y carácter propio.

| Alfombra geométrica de Woven Ground |

Tercera regla. La obsesión insana por el tamaño se hace extensiva al comedor, en el que es fundamental que la alfombra sea generosa, de modo que las sillas sigan quedando sobre ella cuando las retiras para levantarte. Me explico. No sé tus invitados, pero los míos no siempre acaban la cena perfectamente sobrios, y no me gusta que las patas traseras de la silla se enreden en la alfombra y les hagan tropezar (copa de tinto en mano), cuando se levantan a tomar la penúltima en el sofá.

En cuarto lugar, vamos al dormitorio. Aquí tienes dos opciones. O las típicas alfombras laterales junto a la cama, que por algún profundo trauma de origen desconocido no puedo ni ver (salvo que tengan una forma increíblemente original); o una alfombra de tamaño fantástico bajo la cama que sobresalga lo suficiente.

Puedes dejar las mesillas fuera, pero asegúrate de que la alfombra sobresale lo suficiente. Si sólo queda un trocito de alfombra asomando desde debajo o desde el lateral de la cama, parecerá que no puedes permitirte una más grande. En ese caso es mejor trasladarla a otro lugar de la casa, y no poner nada de nada (o poner un par de alfombras laterales súper especiales).

| Alfombras de H&M Home para los más peques |

Y ahora, si compraste en su momento alfombras pequeñas y no muy espectaculares, y llegados a este punto me odias porque no sabes que hacer con ellas… te sugiero tres soluciones, si su diseño lo permite. Puedes unirlas, como en esta fabulosa alfombra de escalera, que en realidad son varias alfombras de H&M customizadas (con cinta de doble cara y adhesivo para alfombras). 

| Alfombra de H&M customizada | house.by.the.sea en Instagram |

También puedes superponerlas, siempre que tengan algún tono similar (o el mismo tipo de estampado en distintos colores).

| Alfombras superpuestas de French Connection |

O la solución más loca, creativa, peligrosa… olvidarte de ellas y pintarla en el suelo.

En cualquier caso, recuerda que el miedo puede olerse. Cuando experimentes y rompas las reglas, hay que ir a por todas. Échale actitud, y hazlo con confianza. O no lo hagas en absoluto. Y ojo que esto no sólo se aplica a la elección de alfombras. 😉